Ni siquiera gritó. Dos rápidos disparos habían bastado. Dejó el cadáver sobre la cama.
Echó un vistazo al apartamento. Amplia y moderna cocina, dos baños, un salón de maja rajá, el dormitorio, un pequeño despacho y una terraza con vistas al Village Park. Todo era perfecto, todo menos su vida, que yacía apagada sobre la cama.
Sintió hambre. Estaba anocheciendo, y desde el café del desayuno no había probado bocado. En la nevera encontró dos latas de cerveza, un plátano y una pizza prefabricada en el congelador. Cenó despacio, no había por qué darse prisa. Todo estaba tan silencioso que creyó que le oirían tragar desde la calle. Volvió al dormitorio.
Se tumbó junto al muerto. Había tenido un día duro, estaba cansado.
Se encendió un cigarro y fumó mirando al techo.
- Tienes un bonito apartamento. Me gusta cómo lo has decorado. Fíjate, todo encaja. Una cama de matrimonio con almohadas por todas partes, un televisor enorme para ver los campeonatos mundiales, los cuadros, dignos de un gran museo, la lámpara de araña, no demasiado ostentosa, sencilla pero elegante, un armario entero para tus trajes, la alfombra... Y esa cocina...desde luego te lo has montado bien. Pero no me gusta el color de las paredes del salón. Podías haber elegido el ocre, todo el mundo lo elige para estar seguros de acertar. ¿Azul? Es un crimen lo que has hecho, amigo. Los sillones, tapizados de esa tela turca, son majestuosos, muy agradables a la vista. El mármol de los baños, las cortinas, las grandes ventanas que permiten iluminar todas las estancias, los muebles en su sitio justo, dan a todo esto un ambiente cálido. Pero hay algo que no me convence, permíteme que te lo diga: todo es para uno.
Debes de estar muy solo. Apenas hay fotos, tuyas o de conocidos. Solo y triste. Ver los partidos de béisbol en esa pantalla debe imponer bastante. Esa tele..., dime una cosa, ¿has visto Alguien voló sobre el nido del cuco? ¿Sabes esa escena, en la que Randy McMurphy simula estar viendo un partido de béisbol en una tele apagada? Debes de sentirte de forma parecida aquí, tan solo. Es para volverse loco. No te envidio. No te envidio en absoluto.
A la mañana siguiente despertó nuevo y se duchó con agua fría. Se afeitó a pelo, meticulosamente. Silbaba feliz y satisfecho el Oh say, can you see?, seguía con la toalla puesta en la cintura mientras hurgaba entre los miles de botes de potingues del armario empotrado que también le servía de espejo.
Ojeó los trajes uno a uno, y ninguno le pareció a primera vista conforme a sus medidas. Abrió la ventana del dormitorio y miró a la calle. Dos conductores se gritaban en medio de la calle, a punto de llegar a las manos. Infelices, pensó.
Se acercó a la mesilla y marcó el número de su casa.
-¿Diga?
-Hola, cariño, soy yo.
-¿Quién es?
-Soy tu marido.
-Esto es la comisaría de Central Square. ¿Quién llama?
-¿Ha pasado algo?
-¿Que si ha...? ha llamado usted, amigo.
-Hay un cadáver.
-Dígame desde dónde llama.
-Estoy en casa.
-¿Dónde vive? ¿Es una broma?
-No, el cadáver está delante de mí. Tiene dos agujeros de bala en la cabeza. Está muerto, agente.
-Dígame el número y la calle y mandaré una patrulla ahora mismo.
-¿Ha visto usted Alguien voló sobre el nido del cuco, agente?
-¿Qué...? Dígame el número o colgaré ahora mismo.
-Si, la de Jack Nicholson, la del hombre que es encerrado en un manicomio por ser un delincuente con trastornos. Pues bien, hay una escena muy buena; resulta que la enfermera jefe, la horrible enfermera Ratched, no permite al nuevo interno ver un partido de béisbol. Pero él tiene tantas ganas de verlo que simula estar siguiendo el partido en la televisión apagada, y todos los malditos locos se emocionan con él cuando narra cómo los Yankees consiguen batear por encima de la valla del estadio y se hacen con la victoria. Jack Nicholson está impecable. Me fascinó la película. (...) Al final lo dejan tonto, indefenso, metiéndole cantidad de electricidad en la cabeza. Me entristeció ver a alguien tan lleno de vida en ese estado, era realmente triste. Cuando lo dejan en la cama, y lo ves allí, quieto, y esperas que reaccione..., pero no lo hace. Realmente sentí rabia por él. No se puede hacer eso con una persona. No se puede, no se puede.
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